Estaba aburrido. El aplastante calor del mediodía le creaba pequeñas gotas de sudor sobre la frente que se le escurrían por el cuello hasta la espalda, pegándole la camiseta en la piel. Estaba más que aburrido, asqueado y de malhumor, como siempre que iba de vacaciones con la familia. Empezaban mal y acababan peor. Él lo sabía, pero cada año volvía a caer y las fuerzas del mal, más concretamente su madre, le persuadían de la importancia que supuestamente tenían para la familia. La existencia de la familia en la isla del Cabo Verde se podía resumir muy brevemente: su padre tirado al sofá del hotel de cinco estrellas, sorbiendo un martini bien frio mientras miraba algún partido por la tele; su madre, poseída de las compras y la moda, de tienda en tienda todo el puto día; su hermana pequeña, tan distinta a él, sociabilizándose en la piscina del hotel; y él. Solo, asqueado, enfadado con todos, paseando sin rumbo por la playa... Mientras caminaba completamente abstraído pensando en cómo cada año era lo mismo de repente piso algo y oyó un gemido. Un ai!! bien estridente. Había pisado a una chica. Ella se incorporó con mirada asesina y le escupió un vigila imbécil !! que lo dejó sin palabras, para después girarse de espalda y entrar furiosamente al agua. Y ya se sabe... el aburrimiento hace puta a la monja y cabrón al santo, y claro... en estas circunstancias de aislamiento, la escena de la chica española lo divirtió. Se sentó al lado de su toalla y la contempló bañarse enrabiada divertido. Su cuerpo casi desnudo, sus pechos perfectos y su piel color café... enseguida sintió como algo emergía entre sus piernas. Empalmó. Afortunadamente iba con tejanos y apenas se notaba como su miembro luchaba contra la presión. Diez minutos después la chica volvió a la toalla, con su irreverente topless de pechos pequeños y compactos y se le quedó mirando fijamente.
- ¿Qué quieres?
- Nada...
- Pues date al piro tío...
Se puso a reír descaradamente divertido por la mala leche de la chica. Al final, la tarde resultaría interesante y todo.
- ¿De qué te ríes imbécil?
Más risas de él.
- Aaah! Ya entiendo, me ha tocado el loco de turno. Pues entérate chaval, de que me acaban de poner los cuernos con una puta camarera del hotel con lo que estoy de muy mala hostia y lo último que me apetece hoy es aguantar a un loco empanado que va pisando la gente por la playa. ¡Y para de reírte de una puta vez!
Era realmente borde y parecía muy segura de sí misma. Pero sólo lo parecía. Su mirada era triste y cansada. No pensó mucho en lo que hacía, ya se sabe, el aburrimiento nos hace no ser nosotros. Se levantó y ella se quedó mirándole perpleja y con desprecio des de abajo. Fue un impulso rápido y eficaz. Se agachó y le besó en los labios intensamente, lamiéndolos y sintiendo la sal en su boca. Después se incorporó de nuevo, observando su atonía y se fue paseando en dirección al hotel. La chica se quedó paralizada, con el sabor dulce de su boca mezclado con la sal de sus labios y lloró. Lloró amplia y dolorosamente todo lo que aún no había llorado por la traición de su novio.
@bleenk, seguramente lo recuerdas. Me he tomado la libertad de republicarlo; aunque te lo dediqué sigo siendo la autora :p
carai que fructífera que ets!! jo vaig publican "de pascuas a ramos" percert que m'ha fet molta gracia lo de "el aburrimiento hace puta a la monja y cabrón al santo" no ho havia sentit mai xDD
ResponderEliminarde llibrets et recomano Pulp, és una noveleta curta i està prou bé, de les que entren més bé i susciten menys odi jaja
un beset!