Cuando miras algo, lo cambias. El simple hecho de observar el mundo hace que lo interpretes y, por tanto, lo cambies en cierta medida. Lo explican con el ejemplo de la física cuántica y el gato de Shröndiger en una caja -http://centros5.pntic.mec.es/ies.victoria.kent/Rincon-C/Curiosid/Rc-31/RC-31.htm -. Siempre que observars algo, estás también modificándolo, cambiándolo y, sin si quiera saberlo, interpretándolo. En este punto, uno se pregunta hasta donde llega el relativismo. Porqué si en física ya es una premisa importante, cotidianamente también debería serlo... No sé hasta que punto es necesario -o vale la pena- relativizar las cosas... la vida y la muerte. RELATIVIZAR en mayúsculas. A veces va bastante bien... nadie lo va a negar, pero quizás un exceso de ''relatividad'' puede hacernos perder consciencia del verdadero valor de las cosas. O no, ahí está la gracia.

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