Elaboramos nuestro pasado, según los principios de selección y combinación que examinamos anteayer: por eso siempre es desconcertante el encuentro con esos amigos de la infancia que nos cuentan detalles de nuestra propia vida que nosotros hemos olvidado por completo. La memoria común inventa, selecciona y combina, y el resultado es una ficción más o menos desleal a los hechos que nos sirve para interpretar las peripecias casuales o inútiles del pasado y darle la coherencia de undestino: dentro de todos nosotros hay un novelista oculto que escribe y reescribe a diario una biografia torpe o lujosamente novelada.
La realidad de la ficción. Muñóz Molina, A.

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