Buscando entre carpetas y archivos abandonados del PC encontré este texto, redactado por mi yo del 10 de octubre de 2009. Me ha sorprendido leer mi opinión de entonces, tan similar y a la vez tan distinta de la actual. Ahí va!
*A veces parece que el mundo ande patas abajo. Y no lo digo solo por las desgracias que acechan día a día, que también, sino más bien por todas aquellas trivialidades que hacen que el mundo parezca el gran teatro que antaño emulaban algunos poetas. Hablo de amor, o de algo que se le parece mucho. Todo el mundo sabe qué debe y qué no debe hacer y, sin embargo, a veces parece que la teoría se queda en eso, meras palabras que se pierden entre manuales de biblioteca. Amas a quien no deberías amar. Lo sabes y aun así sigues amándolo. Te duele, te hace sufrir. Escuece sin cesar y, en tus momentos de lucidez, piensas como una empresaria: realmente no vale la pena seguir con algo que no te aporta beneficio alguno, es mejor un daño menor para evitar una gran depresión posterior. Pero después de pensarlo te acuerdas de cómo te acaricia el pelo o las palabras dulces que te dedica de vez en cuando y, entonces, lo demás parece secundario. Pero no te engañes, la Ley de Murphy lleva años prediciéndonoslo claramente, si algo puede salir mal, saldrá mal. Incluso los científicos afirman que el amor también prescribe, como los delitos. E incluso antes. Así pues, amor se paga con amor… pero amor con egoísmo deja de ser amor y, su mejor moneda de cambio es la más cruel y absoluta indiferencia*

No hay comentarios:
Publicar un comentario