A pesar de que actualmente no trabajo ni estudio me he comprado una agenda donde ya he vaciado medio cargador de mi Pilot azul de tinta líquida. Poseída por la ilusión de las cosas nuevas, junto a la posesión de mi innato horror vacui, he comenzado a trazar páginas y páginas de futuros proyectos.
Llegados aquí, mi perfil era claro: agenda ligera pero no minúscula, dónde aparezcan los 7 días de la semana en cada página doble y que no sea horripilante. Durante los últimos 6 días me he plantado en el FNAC, el Happy Books y hasta tres librerías más sin éxito alguno. Empezaba a desesperar... pero ayer y contra todo pronóstico, la encontré. En una pequeñísima y abarrotada librería de mi pueblo-pequeña-ciudad.
Ahí estaba, entre dos volúmenes GIGANTES - no cesaba de preguntarme quien se compra una agenda que pesa como un volumen Larousse - asomando su pequeño espiral. Tiré de él y se me apareció una pequeña agenda azul con unas formas grises en la tapa y una gomita elástica al centro. Me enamoré al abrirla, cumplía todos y cada uno de mis requisitos. Era perfecta. Y aun me volví a enamorar cuando constaté que sólo costaba 6 euros. Estaba en trance, feliz e incrédula por el descubrimiento, enamorada del mundo, hasta que le dije al dependiente que también quería un boli Bic. Me desenamoré del mundo cuando me cobró 50 céntimos por el puto bolígrafo de mierda...
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